En algunas organizaciones, se producen empleados crónicamente resistentes, que se resistirán constantemente a cualquier iniciativa de cambio. Estos empleados tienen miedo del cambio, atacando todo lo que está fuera de su comodidad.

Los empleados tóxicos utilizan la piratería social para manipular a otros mediante rumores, tratamiento silencioso e intimidación. Estos empleados necesitan que el entorno no cambie para poder conservar su poder informal.

Si ningún otro empleado del equipo se comporta de esta manera, está claro que el empleado no encaja bien con la organización. Si son un trabajador valioso, la organización puede tratar de encontrarlos trabajando en un área diferente de la organización que tal vez pueda ajustarse a las personalidades del empleado, creando un escenario beneficioso a medida que el empleado es retirado de su función tóxica actual y aún puede agregar Valor para la organización. Todos los empleados tienen personalidades, valores y necesidades únicas y pueden beneficiarse en diferentes roles de trabajo.

El negocio siempre está cambiando y las organizaciones deben adaptar continuamente todo lo que dificulta la capacidad de cambio, debe ser arreglado o, de lo contrario, la organización podría volverse obsoleta y enfrentar el fracaso. La administración generalmente no trata con estos empleados porque no se sienten cómodos con la confrontación o pueden carecer de las habilidades necesarias para administrar a estos empleados. Estos tienen efectos nocivos en la moral, el rendimiento y los beneficios. La prevención de estos comportamientos es la mejor estrategia. Educar al personal sobre los comportamientos tóxicos y sus impactos negativos, así como el uso de las evaluaciones 360 puede ayudar a detectar y minimizar estos comportamientos.

Cuando una iniciativa de cambio beneficiará al equipo u organización y no hay razones justificables por las cuales la iniciativa de cambio no se debe implementar, no hay razones para que un empleado se resista al cambio, aparte de sus propios intereses que impiden el desarrollo. Los empleados se vuelven tóxicos para el medio ambiente, ya que estimulan sus propias opiniones y tratan de llevar a otros a su lado, por lo tanto, aumentan los que resisten el cambio y eventualmente pueden llevar a que la iniciativa fracase por completo. La gerencia debe intentar alentar al empleado a aceptar la iniciativa de cambio a través de varios ejercicios de creación de equipos y, si falla, terminarlos. Es importante que la gerencia documente toda la comunicación con el empleado, especialmente en torno al esfuerzo realizado para mejorar la situación, para que el proceso de terminación se realice sin problemas.